05 dic. 2024Patrimonio e historia religiosa de FuerteventuraNoticiaTiempo de lectura: 6 min

La iglesia de La Antigua. Apuntes para su historia, 1565-1800

Artículo de Francisco Javier Cerdeña Armas sobre la evolución histórica de la iglesia de Nuestra Señora de La Antigua, en Fuerteventura, desde su origen como ermita en el siglo XVI hasta su consolidación como parroquia a finales del siglo XVIII.

Ilustración de la Iglesia de La Antigua en Fuerteventura
Ilustración de la Iglesia de La Antigua en Fuerteventura
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Información de la publicación

Autor

Francisco Javier Cerdeña Armas

Fuente

Cuaderno de Puerto de Cabras

Fecha

5 de diciembre de 2024

Tema

Arquitectura religiosa · Historia de Antigua · Patrimonio de Fuerteventura

La iglesia de Nuestra Señora de La Antigua

El actual templo de Nuestra Señora de La Antigua es el resultado de una larga evolución arquitectónica iniciada con una primitiva ermita levantada a comienzos del siglo XVI.

Las referencias documentales más antiguas consultadas por el autor se sitúan entre 1550 y 1565.

La ermita estaba inicialmente aislada, mientras que las viviendas del lugar se concentraban junto al barranco y al palmeral de Antigua.

El crecimiento de la población y la prosperidad de la comarca impulsaron progresivamente la ampliación del edificio y las aspiraciones de los vecinos de contar con una parroquia propia.

La tradición de la aparición de la Virgen

En una visita realizada en 1684, el licenciado Álvaro Gil de Acevedo dejó constancia de una tradición según la cual la Virgen había aparecido en un espino situado en las inmediaciones del templo.

El árbol había sido rodeado por una alta pared para conservar la memoria del lugar de la aparición.

Ese recuerdo permaneció todavía visible durante el siglo XVII, aunque desapareció posteriormente en el contexto de las transformaciones de la iglesia y del conflicto por la creación de la parroquia.

El templo en el siglo XVI

Durante la segunda mitad del siglo XVI la ermita presentaba una estructura sencilla.

Estaba formada por una capilla mayor y un corto cuerpo que constituía el embrión de la futura nave.

Ambos espacios estaban separados por un arco que daba acceso al altar mayor, protegido por una reja de madera de tea.

Frente al edificio existía un pequeño calvario con una cruz de madera.

Los asientos consistían en poyos construidos inicialmente en el interior de la ermita.

Materiales y técnicas de construcción

Los materiales empleados procedían de distintos lugares de Fuerteventura y de otras islas.

La piedra de mampostería se extraía de una ladera cercana situada frente a la ermita.

Los cantos destinados a los arcos y a la portada procedían de Ajuy.

La cal se preparaba en el propio lugar y se mezclaba con arena procedente del Puerto de Caleta de Fustes.

La madera y la teja fueron transportadas desde Garachico, en Tenerife.

La portada de cantería estaba labrada desde 1567, aunque no pudo instalarse inmediatamente por la escasez de oficiales especializados.

El siglo XVII y la ampliación de la ermita

Con el crecimiento de la población se hizo necesaria una ampliación del templo.

En 1600 el visitador Nicolás Martínez de Tejada ordenó prolongar la ermita y realizar nuevas obras.

En 1603 aparece relacionado con el proyecto el maestro mayor de cantería Luís Báez.

Más adelante, entre 1625 y 1629, trabajó en el edificio el cantero Diego Báez.

Las obras incluyeron el alargamiento de la nave, la construcción de nuevas puertas, una sacristía y la reconstrucción del arco de la capilla mayor.

Campanario, techumbre y barbacana

Entre 1641 y 1643 se cubrió la ermita con madera procedente de Tenerife.

En estos trabajos participó el carpintero Miguel Hernández.

En ese periodo se levantó también un sencillo campanario en forma de espadaña.

Posteriormente se cubrió la techumbre con tejas y se inició el enladrillado parcial del interior.

Una barbacana rodeaba el templo, delimitando el patio y el espacio en el que se encontraban la casa del ermitaño y el cerco del espino asociado a la tradición de la aparición de la Virgen.

Una nueva iglesia en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII Antigua experimentó un crecimiento económico y demográfico frente al progresivo despoblamiento de Betancuria.

Ese crecimiento alimentó las aspiraciones de los habitantes de Antigua de conseguir una parroquia propia.

La disputa con Betancuria se intensificó desde 1783 y culminó en 1792 con una reorganización de las jurisdicciones parroquiales.

La iglesia de Antigua fue entonces elevada a beneficio y parroquia junto con las de Casillas del Ángel y Tuineje.

Una fábrica más ambiciosa

El nuevo rango que los vecinos buscaban para su iglesia impulsó la construcción de un templo más amplio y representativo.

La nueva fábrica incorporó cantería roja procedente de Montaña Bermeja.

En 1757 el visitador Juan Domínguez Izquierdo señalaba que las paredes de la nueva iglesia ya estaban concluidas.

El edificio era descrito como uno de los templos más capaces y de fábrica más digna de la isla.

Retablo, sagrario y decoración

En las últimas décadas del siglo XVIII se realizaron importantes trabajos de decoración y equipamiento interior.

Se construyeron el sagrario y el retablo del altar mayor, realizado en caliza.

Las obras incluyeron también el dorado del sagrario, la urna, el nicho de Nuestra Señora, el camarín, las andas y el trono.

El artículo señala que en estos trabajos pudo intervenir Domingo Romero Medina, considerado uno de los mejores tallistas de Tenerife de aquel momento.

La consolidación como parroquia

A comienzos del siglo XIX la iglesia estaba prácticamente concluida.

Su arquitectura se convirtió en un símbolo de la importancia alcanzada por Antigua.

La nueva parroquia llegaría posteriormente a convertirse en sede arciprestal de Fuerteventura.

El autor lamenta que no hayan llegado hasta la actualidad numerosos cuadros e imágenes que habían formado parte de la antigua ermita.

La economía de la mayordomía

La riqueza de la comarca se refleja también en los bienes administrados por la mayordomía de la iglesia.

En 1720 se contabilizaban numerosos terrenos en la Vega de Antigua, además de tierras dedicadas al cultivo.

Los rebaños constituían otra fuente importante de ingresos.

En 1565 la ermita llegó a disponer de centenares de ovejas y cabras, además de algunos animales de labor.

Los ingresos procedían de la venta de lana, carne, cueros, cabritos, granos y otros productos.

Estos recursos permitieron sostener durante siglos las obras y el funcionamiento del templo.

Origen de la investigación

El autor indica que esta publicación está basada en un artículo suyo aparecido originalmente en el periódico La Provincia el 14 de diciembre de 1982.

Fuente original

Artículo publicado por Francisco Javier Cerdeña Armas en Cuaderno de Puerto de Cabras.

La publicación original contiene fotografías, referencias documentales y mayor detalle sobre las diferentes etapas constructivas del templo.

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